Histérica y degenerada son síntomas de mi perpetuo PMS, nunca le tiré vajilla por la cabeza a nadie, pero sólo Dios sabe que muchos me tentaron. Vivo en un estado constante de anti-abstinencia y voy dejando que mis pocos vicios manejen la lista de prioridades.
Me reinvento constantemente y como Lázaro de Betania revivo de entre los muertos para recordarle al mundo que esta golfa sigue de pie. En mi lista de "pendientes" figuran tantas cosas que no hay Cristo con paciencia para tantas resurrecciones, ni ceniza de ave fénix suficiente. No logré que los chanchos vuelen, pero controlé a mi ego más de una vez y una vez más me miro al espejo y las ojeras dominan el 45% de mi cara.
Aveces sueño que le arranco los ojos a mis enemigos y me los como como papas noisette con crema, panceta y cebolla de verdeo. No tengo mucha paciencia interior, pero tengo la habilidad de saber contar hasta 10.
Ayer aprendí una lección, mis descargas pasionales de ira contenida en forma de blog pueden resultar un analgésico espiritual para alguien y aunque haya vacíos que no pueda llenar de palabras es bueno saber que algunas oraciones desconectan los problemas y aminoran las malas rachas emocionales.
Y ahora que vuelvo a ser una caja de Pandora abierta le advierto a las chicas que cuiden a sus novios porque Nieves está de vuelta.
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