sábado, 26 de marzo de 2011

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Ayer en la sesión Terapia de Pajeras hemos decretado que no se puede tener relaciones 2.0 con gente que no queres ver a la cara. No se porque insistimos en que el vínculo en el cyber espacio no es tan afectivo o efectivo como el vínculo real, si el forro publica cualquier forradez (porque es un forro y su plan de vida es hacer forradas) y a mi me explota la vena del cuello porque obvio que me está mandando un mensaje subliminar atrás de ese videito, aparte querido anda sabiendo que se leer entre líneas y que te deseo una irritación nasal.
Entonces ¿por qué no eliminarlo de twitter, facebook, msn, gtalk, rss, 4square? porque no es tan fácil abandonar lo que por derecho nos pertenece, y sí, te crees que me voy a quedar tranquila sabiendo que estas aplicando los trucos que YO te enseñé por ahí?? estás muy equivocado. Siempre queda la esperanza de que se de cuenta que no puede vivir sin nosotros y que tarde o temprano va a cometer un error en su muro que lo condene a pagar el precio de nuestras sonrisas triunfantes de egos inflamados que decretan una verdad "soy mejor que esa", frase que muchas veces se disfruta más que un "te lo dije".
Una buena práctica es acercarse a la compu con un vaso de leche, por las dudas de ver que le comentaste algo a esa estúpida y se me eleve el nivel de acidez estomacal y que pueda derivar en una úlcera, dependiendo del contenido del comentario o la clase de estúpida. Es muy difícil ver lo idiota que era la gente cuando estaba al lado nuestro, pero que claro que se vuelve todo con el objetivo ojo de la mediación de los medios electrónicos.
Como una versión Orwelliana de las relaciones sociales actuales, el Gran Hermano (y por favor no piensen en ese programa estúpido de la tv que vulgariza todo lo que toca) me convoca y obtiene de mí lo que quiere, me doy por vencida conmigo misma y me entrego a las trampas de la publicación de la vida privada, exponiéndome a la vista curiosa de quién ose ingresar a mis perfiles. Acepté las reglas del juego y no creo ser una mala competidora, la conciencia de la presencia del otro al otro lado de la pantalla es un juego de poder sobre que se dice y que no, sin ingenuidad que nos gobierne y con toda la hijaputez que me caracteriza, no te expulso de mis dominios ni te niego la entrada, porque no sólo quiero leerte sino que también quiero que estés pendiente de mí.

Para el futuro o para el pasado, para la época en que se pueda pensar libremente, en que los hombres sean distintos unos de otros y no vivan solitarios... Parra cuando la verdad exista y lo que se haya hecho no pueda ser deshecho:
Desde esta época de uniformidad, de este tiempo de soledad, la Edad del Gran Hermano, la época del doblepensar... ¡muchas felicidades!
1984, George Orwell

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