miércoles, 23 de febrero de 2011

Llena de gracia tu eres

Deje de rezar el día que Dios dejó de contestarme los sms, estoy bautizada y tomé la comunión en la Iglesia Católica, la última vez que entré a un templo del señor fue turisticamente para ver los vitraux, eso me convierte en una practicante prácticamente practica, no le significo gastos en ostias y vino, no confieso mis pecados y dudo que me case de blanco.
Sin embargo se muchas historias de biblia, dado que el testamento que dejó el Señor para sus hijos no es en efectivo ni en bienes raíces, tomé la palabra de su best seller (¿quién de la familia se estará quedando con las regalías?) a modo de fábulas que dejan moralejas para la vida bajo las leyes del machismo y el capitalismo de la vida moderna en sociedad.
Mi historia favorita siempre fue la de Caín y Abel (agricultor y pastor, respectivamente) mi Dios, tu Dios, el Dios de Salomón, el Dios de David, Yáhve, Jehová, pidió un sacrificio a los dos hijos de Adan y Eva, pero le gustaron más los obsequios de Abel y Caín enloqueció de celos. Tras un brote psicótico (Wikipedia: El brote psicótico se trata de una ruptura con la realidad temporal provocada por el estrés) concluyó con la vida de su hermano menor, Caín fue desterrado. Como una tragedia despierta la creatividad, y a modo de un Mark Zuckeber de antes de Cristo, Caín fundó los cimientos de la primer ciudad "Enoc", en tierras de Nod en las cercanías del Mar Rojo. Que si nos adentramos un poco más en las historias es el mismo lugar a donde fue a parar Lilith cuando Dios/Yáhve/Jehová la expulsó del paraíso por exigir igualdad en el acto sexual con su compañero Adan. A esta primer feminista de la historia se la conoce como madre de demonios y por su lujuria fue castigada con la muerte de 100 de sus hijos.
Lilith puede haber sido madre de demonios, pero convengamos que los hijos de Eva tampoco fueron dos joyitas. Ambas salen perdiendo, la literatura religiosa rara vez se proclama a favor de las luchas de género que encabezan miles de mujeres en el mundo. ¿De donde viene tanto miedo?

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