A ver mi amor ¿cómo te explico?, me acostumbré a 140 caracteres y lo ilimitado me da pánico, ¿sabes cuantas veces mire la hoja en blanco esperando que las palabras broten por naturaleza de su ser? no se si discutir contra un post que leí no hace mucho del señor @gacalma o inundar esta página de los pensamientos más obscenos de mi mente podrida.
Amor, hoy no tengo ganas de discutir, porque si me sobraran fuerzas o el café estaría más fuerte te estaría aplastando la cabeza contra el cajón del escritorio. No soy violenta, crecí en el sur rodeada de florecillas silvestres, pero vos tenes ese "no se que", esa facilidad para que quiera atarte a la cama y someterte a una depilación con cera en las bolas.
Re enfoquemos: la segunda ventana que titila en la compu es otra hoja en blanco, el archivo dice "tesis", pff ¿quién me creo yo para hacerme licenciada? sureña agrandada, no nos confundamos si fuera mitad Judía diría que soy David, en cambio voy a hacer la analogía con un cuento infantil de literatura universal: Pulgarcito.
Lo bueno de los cuentos para niños es que cumplen la misma función que la Biblia, nos enseñan a comportarnos socialmente, sobre todo a las mujeres, nos muestran cual es nuestro lugar en el mundo como Cenicienta seremos serviciales, como Bella sufriremos síndrome de Estocolmo, como Gretel haremos dieta, como Caperucita nos vamos a ir con el primer hombre que tiene un gesto amable hacia nosotras. No tengo sangre real como Blanca Nieves o Aurora y la posibilidad del ascenso social por medio del matrimonio (otro gran dilema en Cenicienta) no es la historia de amor de película que quiero para mi.
Malditos hermanos Grimm generaron una estructura psicológica artificial en tantas inmaculadas pequeñas mentes, mis hijos no serán parte de su plan perverso.
Amor, vuelvo a la hoja en blanco, no me hables a menos que prepares un mate.
Beso.
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